Todo empezó unas semanas antes de que se llegara el magnífico día 2 de marzo, cuando visitando uno de mis sitios de rock favoritos www.oidossordos.net, vi que en el antro llamado Dada X se presentarían Erzsebet y la Casta el vienes 29 de febrero. Me dije a mi mismo: ¡Celebra tu cumpleaños antreando en el Dada X! Erzebet es un grupo de rock gótico que prende en escenarios populares, pero cuando se trata de escenarios con cover, pierde a su audiencia obscura (pinches darkies amarrados). De la Casta no hay palabras para describirlos, es un grupo legendario en México e iban a apadrinar a los mencionados anteriormente.
Una vez visto la hora y lugar, envié el correo electrónico con la convocatoria al festejo de mis cumpleaños a mis amigos briagos de cabecera, incluía a unos personajes adicionales para amenizar el día. Una vez dispuesto todo, solo restaba esperar el día 29 de febrero. Para mi sorpresa unos días antes un amigo nos pidió de favor donáramos sangre. ¡Demonios! Maldita conciencia de ayudar a los cuates en desgracia. Por un momento pensé que la juerga que me esperaba se podía ver afectada por mi sentido altruista. Quedamos en pasar al banco de sangre el viernes por la mañana, me sangraron (solo plaquetas y un poco de plasma). Pero la enfermera que nos atendió a mí y otros donadores masculinos hizo demasiado hincapié en que deberíamos esperar 4 horas antes de tomar. ¿Por qué habrá sido la advertencia? ¿Acaso se nos notaba la ansiedad de satisfacer nuestra sed con una chela? En mi caso casi me altero cuando dijo que no podríamos chupar y me calmé cuando dijo que solo por 4 horas.
En fin en la noche, mis cuates de mil batallas (borracheras sin sentido o motivo especial) caímos en el Dada X. Esperamos a que Erzsebet presentara su disco, el sonido de la batería apagó al resto de los instrumentos. Necesitan un ingeniero en audio que los salve de esos peligros y no tengan actuaciones grises por falta de ayuda técnica. Me sorprendió ver que una de mis mejores amigas llegara a ver a un grupo gótico nomás por tratarse de mí, siendo que ella es mas fresona que yo.
La Casta salvó la noche, aunque no tocaron sus éxitos como son: El loco, Transfusión, El Cenit y otros tantos que provocan hacer headbanging, se rifaron el físico sobre todo con 2 rolas de dominio popular: El Jinete (de José Alfredo Jiménez, siempre combina con tequila y un dolor de amores) y Cruz de olvido (un bolero que algunos padres y nuestros abuelos acostumbran), obviamente con un tratamiento para que se escucharan MEROL. Con todo respeto al tributo de Enrique Bunbury a José Alfredo, la Casta demostró que la música mexicana solo se toca con “feeling” en México. Respeto mucho la versión de Bunbury, pero la Casta la hizo sonar a death metal y de una noche gris en el antro paso a ser uno de mis mejores celebraciones de cumpleaños y ya ni mencionar la cruz de olvido cuyo toque estuvo poca madre.
La celebración de mi cumple no termino ahí, al siguiente día (sábado 1 de marzo), en casa de mi madrina me hicieron mi pastel, un gesto agradable de mi familia y en la noche nos seguimos en el Irish Pub para celebrar mi cumpleaños y el de otro de mis amigos, igual bebimos y cantamos unas rolas rockeras para no variar. Por cierto el vallet parking de dicho antro ubicado en Satélite ¡¡¡apesta!!! No lo usen, porque se van a llevar un desagradable mal rato.
El día domingo 2 de marzo, crudo y desvelado fui a una fiesta de niños de mi sobrina quien para su mala fortuna siempre cuenta con un tío en estado etílico en su cumpleaños. Al terminar su fiesta su papá me invitó a echarme unas chelas, accedí gustosamente a su invitación.
El lunes mis amigos y compañeros de trabajo me llevaron a Hooters a celebrar, la chicas horrorosas de ese lugar me cantaron mis mañanitas y me sonrojé, nunca vi a tantas mujeres juntas cantándome (bueno nunca a tantas en shorts y playeras ajustadas). Gracias amigos.
Todavía el día de ayer castigué a mi hígado con unos tragos en la Hija de Moctezuma, una cantina que frecuentaban mis profesores de la vocacional y que mis cuates y yo teníamos ganas de conocer.
Ha sido un maratónico y etílico vigésimo noveno aniversario, ¿qué me deparará el próximo? ¿debería crearme grandes expectativas? ¿llevaré un entrenamiento de manejo de desveladas y resacas? Son unas de las cuantas incógnitas a resolver este año.
viernes, 7 de marzo de 2008
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3 comentarios:
jajajaja excelente post.
simplemente genial la cruz de olvido! neta que canta cabron ese pinche troll jaja, te falto mencionar los pensamientos puercos de tus amigos, con la vocalista de Erzebeth, "que se le salga la boobie!" jaja ches enfermos! jaja
Fínisimo comentario acerca de la vocalista. Yo mismo pensé que esos brincos en el escenario nos complacerían. Gran decepción, no sucedió.
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